Reflexiones de manada

Caballos y ponis

Somos un equipo, también somos una familia, y lo más curioso es que con el tiempo de vivir juntos en este entorno hemos formado una manada con los humanos que nos acompañan.

 

Estos humanos han hecho que, dentro de nuestro ser equino, con su ayuda, retornen los hábitos ancestrales de nuestra raza, hemos reaprendido a vivir en grupo, respetando nuestro puesto ya sea durante el trabajo o durante el ocio. Ocio… la mayoría de nosotros desconocíamos nuestra capacidad de disfrutar del ocio.

 

Antes, nuestra vida se dividía en trabajo y aburrimiento en la soledad de una cuadra. La única relación a la que teníamos derecho era con los humanos que nos pedían determinados ejercicios. La mayoría de las veces no los entendíamos porque ellos no sabían utilizar el lenguaje que nosotros comprendemos y nos hacían obedecer, muchas veces con la presión del castigo de las espuelas, la fusta, los tirones del hierro que nos ponían en la boca. Después, si conseguíamos entenderlos, nos premiaban con un extraño terrón blanco, no era malo, pero no reconocíamos el sabor dentro de nuestra memoria alimenticia; ¡no era premio para équidos!

 

Aquí, ahora, colaboramos en la formación de niños y adolescentes; también ayudamos en la realización de terapias para personas con necesidades especiales. Esta actividad sí que nos gusta porque después jugamos con los terapeutas, nos premian con manzanas, zanahorias, algarrobas… Es tan agradable sentir su reconocimiento que nos integran en su actividad haciendo que nos sintamos seguros y útiles. Con los niños y jóvenes vemos cómo intentan aprender nuestro lenguaje y a comunicarse con su esquema corporal y su voz, siempre suave, cómo nos abrazan y acarician después de cada ejercicio bien hecho. No nos ponen esos extraños zapatos de hierro en los pies y manos, nuestras extremidades sienten el suelo cuando caminamos… ¡Es tan agradable! Tampoco nos ponen hierros en la boca para “dirigirnos”; simplemente una cabezada con unas riendas y procurando proteger nuestra nariz, tan sensible, con una protección de suave borreguillo. ¡Es un detalle!

 

Disfrutamos de la libertad, moviéndonos juntos la mayor parte del día y la noche. Podemos hacer amigos, jugar y a veces discutir entre nosotros.  Lo único que nos piden es que a la hora del aseo y del trabajo seamos responsables y colaboremos con complicidad realizando lo que nos piden gentilmente.

 

¡Qué fácil es vivir y trabajar en una atmósfera amiga!

S'Hort Vell es un centro ecuestre y escuela de equitación ubicado en Mallorca (Biniali) desde 1998, especializado en equitación para niños y jóvenes, y en terapias asistidas con caballos (TAC). Centro de formación en el ámbito de las terapias asistidas con animales (caballos y perros). Intervenciones asistidas con perros.